Noto la voz de tus caricias incitando a seguir las grietas del seísmo que presientes. El espacio se tensa sobre el holgado tiempo que te encuentra. Exhalas la atracción, la estiras, la condensas. Retienes la humedad que emana del contacto y prolongas la huida reptando hacia el hechizo que se agita hacia adentro.
Te da miedo quererme por completo y no saber frenar en la pendiente. Me da miedo caerme sobre ti si decides quedarte. Sujetar la espera con la paciencia rota. Marcharme hacia el olvido inevitable. Despedir así tu nombre de mis labios.
lola lópez-cózar
mordiscos
Juegas con tus labios en el vacío oscuro de mi vientre, mi lengua se abre paso marcando los senderos de tu espalda y tú respondes quemando la maleza que se inflama concreta entre tus muslos que me llaman.
Bordeo cada arista mordiendo suavemente los ángulos prohibidos y me quedo en tu boca que presiente mi boca ocupando el oscuro deseo de tenerme.
lola lópez-cózar
Amanece tu sueño en mi almohada. Respirando en silencio lo retengo. Mirando sus labios, sus pestañas, lejos de ti, lo siento como mío.
Mi sueño de amor lo tengo al lado. Lo vigilo de mí por si despierta. Lo toco con la voz y me sonríe. Tomo su pulso entre las manos y el abrazo invisible de las sábanas.
Para seguir tu rastro analizo los pies que te deslizan, sigo pensando en soledad, pero te quiero aquí.
Me acerco a tus cosquillas lentamente, tan lento que te ríes sin tocarte.
Esos pies los siento parte a parte, la dirección que conduce al afecto, las presión de tus pasos en mi vida, la fuente de calor de este destino que te quiere ver siempre que caminas, que descansas de asfalto, que dibujas palabras con tus huellas, que entrelazas mi cuerpo con tus piernas.
lola lópez-cózar
El amor es la zanahoria del caballo por el campo a través de tus latidos, es la meta que enciende el hambre del mírame y no toques, espera un poco más y ya casi me alcanzas.
El amor es un invento que activa el corazón y los deseos, el deporte para que ser feliz parezca fácil.
Si te obstruyes, amor, no arrancas nunca, no ves, ni hueles, ni presientes ese pálpito motor de la carrera, se te atrofian los ojos y todo se hace igual, se te atrofia el olfato y no presientes el mar que puede haber detrás de una persona, se te atrofia el oído y las palabras te suenan a baladas del rebaño confuso donde eres, sin camino, sin meta, sin dramas personales, con la vida sin más que no pregunta, ni espera que preguntes por qué te trajo aquí y hacia dónde te lleva.
lola lópez-cózar
Comes las espinas del dolor con el apetito del vencedor que nunca duda, con el hambre y la sed de este momento que quiere ser y hacerte eterno.
Te domina la gula de lo efímero, el ácido voraz que nos digiere, la acritud de todo cuanto termina, la saciedad del nombre que te invoca lo insulso de los días que no esperan.
Tantas bocas, amor, para tan poco. Tanta necesidad de hacerse necesario, de alimentar las ganas de sentir más ganas, de proveer la avidez para buscar sustento, de buscar un sustento que te mantenga en pie.
Un gusto la sencillez de los labios para decir ven ya, dame la dulzura de esos ojos, el sabor de este tiempo que queda.
Tú déjame quererte sin pensar demasiado en la hambruna de ser lo que perdura y déjame marchar sin despedidas, en simbiosis y en paz con lo que dimos.
lola lópez-cózar
Quiero tenerte aquí, al alcance de mis ojos, compartiendo el silencio de esta lámpara concentrada en dos libros distintos.
Quiero poder mirarte al final de este párrafo subrayado, y seguir la línea invisible hasta tus manos, y saberte tan cerca que ninguna palabra sea necesaria para hacerte presente.
Quiero seguir sintiendo cómo amas mi cabeza desastre y sus preguntas, la forma de ordenar la ropa sobre el cuerpo.
Quiero seguir sintiendo cómo amo tu manera de resolver la vida en cuatro trazos, de no pedirme nada porque nada te falta, de darme tu calor asiéndome las ganas de seguirte por todos los rincones de la calma.
Quiero seguir sintiendo la limpieza del aire que me ofreces, la humedad del espacio que te ocupa, el giro de los ángulos cuando vemos opuesto.
Quiero quererte siempre de este modo y saber que vendrás si yo te espero, que mi isla sin ti no tiene mapa y el norte no se encuentra por mi casa.
lola lópez-cózar
Y allí el corazón, no más que uno, tensado hasta la inmovilidad. La noche. Pasaportes. Culpable de sentir. Fugitivo del miedo que abandonas y ya otro en ti, completamente otro, le gana al amanecer el borrador del fuego, las miradas extrañas, la lucidez de no hacer ni una sola pregunta. Después del fuego, el aire. Hay que empezar de cero el final de tu vida, salvar al corazón, no más que uno, de sentir que muere en esa tierra, escenario y telón de la locura.
Y así, no más, mirando este silencio te despiertas sobre la hierba fértil de tus ojos. Agradeces al sol tantos colores, la tibieza en la piel que sigue viva, después de haber llorado calles y distancias. Llenas el pecho de material primario y el día te despeina emocionado dándole la bienvenida a tu sonrisa, a las cosas que importan sobre todo.
lola lópez-cózar
mujer de agua que te sumerges en el azul profundo de tus sueños y allí desapareces disuelta en el leve movimiento de tu enorme belleza.
hay seres muy pequeños que acompañan tus gestos como un coro.
te marchas en las frías mañanas de tus mares de niebla, con la misma canción que despierta el paisaje y en ese viaje nadie, absolutamente nadie, puede intuir tu rastro hasta encontrarte.
mujer azul, escondite de sal, puro presagio.
lola lópez-cózar
Arrancamos las páginas del tiempo, el vino malo con que regamos los huecos insufribles, cuando el futuro aún cabía dentro de lo posible, y el amor era una batalla donde siempre perdíamos.
Después otros abismos, los que nunca imaginamos que vendrían...
Descorchamos la paz, la dura paz sin historia que inventarnos, para poder vivir sin desprendernos, de ti, de mí, de los misterios. Para poder vivir, amor, vivir en paz, sin despeñarnos.
lola lópez-cózar
presente continuo

Te quiero más allá de lo que sé, cuando no entiendo el porqué de lo aplazado, el poder que te mueve a lo inmediato.
Te quiero por los tiempos, los espacios, los gustos, la mirada y la enorme ternura de lo que no nombramos.
Esa extraña certeza cuando viene la calma, en la tormenta incluso que me ciega, de confiar en ti.
El presente continuo que te ofrezco aunque tú hables de un futuro como la llave mágica que conduce hasta el fin.
No hay más fin que el futuro lejano que imaginas, garantía de una seguridad ficticia que quiere quedarse solamente, ni cuánto, ni por qué, nada le importa, quedarse solamente es su objetivo.
Te quiero sin saber lo que espera, ignorando el destino si lo hubiera.
Te quiero en cada hoy que estás conmigo aunque falten cien días para volver a verte.
Y es eso lo que tengo y lo que doy, un presente continuo que te ama, un presente continuo y nada menos.
lola lópez-cózar




