melancolías



No sé cuántos miles de kilómetros separan estas dos ciudades, las cifras no me aportan nada, pero doblo la esquina y escucho la misma música día tras día, las mismas caras me sonríen como si fuésemos presencias habituales, la construcción del edificio, la chica del cyber sentada en su silla viendo vídeos. No son imágenes que guarde intactas en la memoria, es que el tiempo que pasa no se nota, el tiempo que pasa es un tiempo distinto como esta noche conversando contigo.

Tu mente ha transformado los detalles, los enormes detalles que no cambian, ha asfaltado las calles, les ha puesto farolas, ha ampliado los kilómetros que para ti sí significan.

He intentado explicarte las distancias como convertimos monedas sorprendidos. Lo que vale un viaje en los columpios, lo que cuestan los cromos que te gustan y la imposibilidad de subdividir un céntimo físicamente cuando queremos comprar al doblar esta esquina.

He intentado explicarte los recuerdos, las trampas de la mente, un día entero de viaje no llega a suplir el beso que te doy mientras tú duermes y cien kilómetros después el beso que me das al salir del colegio.

El tiempo que pasa es un tiempo distinto.

Hace poco pensabas que no podíamos salir de casa de una amiga sin linternas porque había anochecido, hoy no puedes imaginar lo que ya has visto, una ciudad carente de semáforos. Pero aún será más distinto cuando dobles la esquina y huelas todo el aire.

Hace una semana me llevaste corriendo al servicio de chicos, me cogiste del brazo acelerado para darme el mismo susto que te habías llevado. Pronto, tampoco a ti te atacará el secador de manos ni esperarás que alguien te vea a través del teléfono.

Cuando dobles la esquina te agarraré como en tu primer viaje en avión, y aunque no me será tan fácil demostrarte mi fuerza echando pulsos, ni te harán efecto mis canciones, ni seré tan eficaz rompiendo miedos como entonces, me pegaré a ti para susurrarte las palabras del idioma que ignoras, te cogeré cuando te asalten los recuerdos de golpe, te explicaré que sin trampas no se puede vivir y esta vez sí, lloraré contigo lo que no hemos podido llorar en miles de kilómetros.




lola lópez-cózar


Comentarios

  1. Anónimo20.5.09

    Es un homenaje que me imaginaba que harías, y has elegido un poema muy adecuado, admirable.

    byq

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  2. Anónimo20.5.09

    "hoy que no te has muerto"...
    me emociona hasta la lágrima

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  3. Ahora sus letras vuelan desde el cielo por todo el universo.
    Solo cambió de domicilio...
    y de táctica!

    Saludos conversos.

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  4. pertenezco a ese grupo,el de los melancolicos.....
    palabras que llegan y se sienten,
    un abrazo

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  5. dejo mis la´grimas...

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