razones para amar


Primero te quise por tu forma de unir las palabras, de romper los registros, palabras de película de culto seguidas de tres tacos sin más contemplaciones, palabras tan pedantes que no pueden ser ciertas más que en los diccionarios y los verbos exactos para evitar problemas, aunque luego el problema lo aporte el receptor.
A lo mejor te quise porque no soportaba otros silencios, porque los monólogos crecían hasta hacerme pedazos los oídos y la no discusión fue el mayor desacuerdo.
Luego te quise por la forma de usar sandalias y calcetines en diciembre sin venir de otro clima intempestivo, por sentarte en la acera a ras de calle y decir que dejáramos que matara al perro cualquier coche.
A lo mejor te quise por mi casa vacía, los libros en el suelo a mochilazos, tu forma de mirar todo mi esfuerzo.
Luego te quise por la dipsomanía, nada que ver con cualquier alcoholismo, por la manera en que dijiste a los demás que era la persona más inteligente que habías conocido, tal como si fuera idiota de remate y estuviera al margen de tus conversaciones.
A lo mejor te quise porque estabas en todos mis horarios, insomne como yo hay poca gente y menos conocida.
Luego te quise por tu forma de estar de vuelta y querer empezar a caminar, porque mis lecturas fueron tus relecturas y dejaste muy clara la distancia, cuando yo no había aprendido a leer tú estabas en la universidad y te quise aún más por soportar mi respuesta sobre el desperdicio de tu tiempo hiperextenso.
A lo mejor te quise porque aceptaste sin reparo mis canales y arrancaste tu adicción a los teléfonos conmigo. Porque jamás creíste en la insociabilidad que yo me atribuía, pero no me quitaste la palabra, tan sólo dijiste que no me preocupara, que del tema sabías lo mayor y no te daba miedo. Y luego cerca y tangible indicaste que nunca habías conocido a nadie expresar tanto sin necesidad de abrir la boca y todos asintieron. Más tarde tu eterna chulería defendiéndome, quien no sepa entenderte sin palabras no merece la pena.
A lo mejor te quise porque me diste tus ojos para verme y en aquel momento comprendí lo que decías, que estaba machacada y hecha miga, entonces pregunté y dijeron amor si ves quién eres te pierdo para siempre y para siempre fue aunque siga soñando con monólogos y lágrimas y cada tanto te entregue los ojos que me diste y no son míos.


lola lópez-cózar


Comentarios

  1. He visitado tu casa digital y me ha encantado.

    Un saludo

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  2. Anónimo31.8.09

    Estoy releyendo porque hoy me apetece, a veces leo y miro cuando llega y no es el momento, te quise por..... me gusta.

    ByQ

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