un cuerpo y un silencio

Después de contestar a tus preguntas, cualquier tú, idénticas preguntas, el estómago me lanza una patada de reproche. Comienzo a equivocarme nuevamente.
Roto el silencio las palabras avanzan y se exigen, se masturban, copulan, tienen hijos, los mandan a una escuela de palabras que tienes que pagar todos los meses, se ponen a crecer, a conocerse, multiplican aún más y luego mueren, pasa un duelo y un luto, ni siquiera un silencio. Siempre hay otras que rezan sobre ellas sin dormir un momento.Mi cuerpo está invadido de palabras, quiere marcharse y no puede besarte, dejarte entre las sábanas y cerrarte la puerta. Las palabras me exclaman, me preguntan, esperan más palabras hasta que el tiempo de alejarse ha concluido.
Otras veces sólo quiero tu boca entrando o saliendo de la mía, interminablemente. Deslizo mis dos manos apartando tu ropa, lucho con dos palabras que se escapan, las muerdo, las ignoro, las tiro por el suelo, las palabras-testigo denuncian a mi cuerpo, malos tratos, desprecio, intento de homicidio.
Me esposan las muñecas, interrogan mi boca con la mitad de un beso entre los labios y mis ojos responden cerrando la mirada a las palabras, condenándome a muerte más tarde o más temprano.

lola lópez-cózar


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