ritmos



Leo las ciudades que me recorren. Cambio el ritmo, nunca el rito de buscar el lugar. El ritmo de la urgencia: músculos en tensión, ojos desorbitados, coordenadas del miedo a no saber encontrar. El ritmo del cansancio: arrastro los pies, entorno los ojos sobre el agotamiento de mirar, sobre la impotencia constante de derecha o izquierda. Leo la vida que me sitúa y me extravía como un ciclo inevitable, pocas veces exacto, impredecible rumbo en un lapso sin fin. Los ritmos se conjugan, se confunden, se mezclan. Arrastro los pies rígidos, entorno los ojos perdidos en sus órbitas, cualquier lugar, me digo y pienso en descansar.


lola lópez-cózar


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