exteriores



No hace falta entender cada recodo. Cuerpos ineludibles por los pasillos de los días. Rozar la piel para mostrar qué siente. Sin deseo, tristeza. Todo misterio anhela su milagro. Llenar de lluvia cada poro. Regalar la dulzura contenida. Ofrecer el cuerpo conquistado. Cada tres en uno y cada uno tú. Jugar al amor fingiendo que se vive. Soportar la muerte así, calentando motores y palabras, provocando un amor que no se siente. Sin deseo, tristeza. Telones que se bajan. Pulsaciones a cero y después nada.

lola lópez-cózar

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