filtros



Te dejo en el silencio de mis días para no pesar nada, que floten estas ganas, los saludos amables encontrados en calles como atajos. Ver claro es la mejor señal, pero siempre me escuece. Te dejo en el silencio de mis manos. Tengo que detenerme detrás de las visiones, conseguir una silla, abrir la maquinaria y cambiarle los filtros a todo lo que siento.
De esta manera, cualquier cielo imprevisto, un gato, las flores del tejado, podrían herirme mortalmente. Un signo escrito en los muros desconchados de mi cuerpo podría romperme la mirada, matarla de torpeza al no entender que hay palabras vacías sin ninguna importancia, como besos, quetales y tantas obviedades. 


lola lópez-cózar

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