la buena educación



Aprender las palabras cordiales. Entrenar los temas permitidos. Descartar la tristeza que incomoda el discurso. Prohibir pronunciar miseria o muerte, maltratos, abusos, abandono. Dejar la soledad en recurso poético y el dolor en un gesto imperceptible. Obviar a los suicidas de las casas. Dar por hecho que las pasiones son un canto a la vida, e ignorar que hay algunas que se saben engaño, para no marcharse antes de que termine la entrevista. 

lola lópez-cózar

Comentarios

  1. Me he quedado en la espera.. a solas con mi rumbo.
    Maravilloso!

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