tanta luz te ciega



Yo factura treinta kilos de cereales como un alijo de miedo por todos aquellos aeropuertos, sacados de sus cajas para ahorrar espacio, precintados de a cuatro brillaba el envoltorio como el hambre feroz que aguardaba la mínima esperanza.Si alguien me hablaba de salvar yo escupía veneno.Tú dejaste afianzarse el insomnio por la habitación de mi hotel y al día siguiente llamaste por teléfono.Entraste en mi vida de taxi en taxi, calzando y descalzando la desolación que nos cortaba el aire y nuestros pies desnudos empapaban la pobreza de muerte que no se clava en el pecho hasta que no se pisa. Sin vuelta posible que nadie te diga estupideces, porque instintivamente, con enorme dolor, desenfundas, disparas. 

lola lópez-cózar

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