y ahora qué


Se pagan las facturas de lo que ya gastamos. Tapamos los interruptores del amor con el precinto de un silencio que pesa como el plomo. Cerramos las puertas, las ventanas, aguantando el calor que apenas nos consume. Las grietas quedan fuera de este plan de emergencia tan precario, por ellas se derrocha lo que no controlamos, las últimas monedas, dos lágrimas calladas, la luz que nos delata. A cambio nos devuelven la tristeza, el recuerdo, todo lo que pusimos sin calcular los riesgos, los ciclos, las derrotas, del amor que no piensa nunca en nada. 

lola lópez-cózar

Comentarios

  1. Anónimo3.10.11

    un amor que llega desde las visceras, el único paso que deja atras toda lógica...

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