culpable de sentir



Y allí el corazón, no más que uno, tensado hasta la inmovilidad. La noche. Pasaportes. Culpable de sentir. Fugitivo del miedo que abandonas y ya otro en ti, completamente otro, le gana al amanecer el borrador del fuego, las miradas extrañas, la lucidez de no hacer ni una sola pregunta. Después del fuego, el aire. Hay que empezar de cero el final de tu vida, salvar al corazón, no más que uno, de sentir que muere en esa tierra, escenario y telón de la locura.Y así, no más, mirando este silencio te despiertas sobre la hierba fértil de tus ojos. Agradeces al sol tantos colores, la tibieza en la piel que sigue viva, después de haber llorado calles y distancias. Llenas el pecho de material primario y el día te despeina emocionado dándole la bienvenida a tu sonrisa, a las cosas que importan sobre todo. 

lola lópez-cózar

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