ruido

Ni los coches guardados bajo llave ignoran su posible velocidad. Ni la vida mejor conservada en naftalina desconoce su futuro de pergamino amarillento.

Hay que mirar los cuerpos transparentes. Hay que apretar la yema de los dedos contra los oídos llenos de arena. Hay que fugarse por los descuidos, como el viento con goteras encubiertas, como el amargo sabor del café cuando ya no apetece, como tu niñez con pinchos de silencio, como las largas palabras que se aburren por su mitad y nunca, nunca se terminan.

lola lópeaz-cózar

Comentarios

  1. Hay que hacerlo...ahora...buen blog!

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  2. cristina19.4.12

    la agresividad de la música, las imágenes , las luces en confuso movimiento, esas palabras..., ni siquiera se salva la palabra "encuentro", en medio de esa maraña de palabras desordenadas alfabéticamente pero con cierto orden de una dura cronología.

    abrazo Lola!!!

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