arena


Despacio, muy despacio, el día va pasando entre la arena, el sol se desdibuja mirando hacia poniente, la noche se va quedando sola.

El sonido del mar que no descansa, los puñados de tiempo cayendo mano abajo,  la sombra de un mediocre corazón que succiona sin aspirar a nada.
Cayendo mano abajo las palabras se quiebran, se deshacen. Despedir es un gesto que no duele, un recuerdo antiguo y caducado, echar de menos se va con este sol camino de otro mar sin rompeolas, horizonte de un día que no queda al alcance de mañana.
En medio de la arena está tu voz, en medio de la noche tus brazos como anclas, en medio de tu cuerpo la verdad, en medio de tu risa un puñado de arena cayendo amor abajo hasta mi mano.

lola lópez-cózar

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