remar en el aire


Me alimento de esquinas, de farolas, de la lluvia o la luz que existe en cualquier calle.

Me alimento la vida con la vida que va pisando charcos o se olvida el paraguas, se confunde y retoma cuando puede.

Me alimento del aire que te toca y aspiro, de los sueños que empiezan con el día o que invaden las noches mientras cuentan estrellas.

Me alimento de paredes manchadas de rozarse, desconchadas en mapas o en figuras.

Lo sagrado me queda siempre lejos, no entiendo bien su idioma venerable. La admiración como punto de enfoque no llega a la simpleza de mis manos, al tacto de la vida que pasa y te despeina, la sencillez de amar, de andar equivocado, de luchar cada día por no cerrar los ojos.

lola lópez-cózar

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