regalos


Me regalas la tarde que no espero, la intimidad de los monosílabos, el tacto conocido de las horas que escapan sin querer sobre el espacio común de los afectos.



Me regalas los pasos repetidos que descubren tesoros a la vuelta de una ida sin rumbo y sin esperas.


Me regalas la fe y los conceptos, la vida excepcional de cada día, el afán de mirar sin buscar nada más allá de sentir que estamos vivos.

lola lópez-cózar

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