claros de luz sobre tu pelo


Te voy dejando libros por el suelo, debajo de la alfombra, en el sofá tumbados. Puertas portada que abren un paisaje cargado de oraciones. Atrévete a pasar. Ve sacando palabras a puñados, trázales un camino como el miedo que no puedes nombrar. Deslízate despacio, primero por las sílabas saliva, traga, escupe lo que falta y hojéalo de nuevo, pinta paréntesis y escala hasta el sentido. Desplázate más rápido, golpes de viento, páginas que pasan subrayadas por otra búsqueda que igual te pertenece. Detente en las láminas lágrima, allí donde la huella de tus dedos se ha teñido de tinta y empieza a dibujar. Lee en voz alta, como si fuese otro el que narrara un pedazo de ti. Coloca bien los puntos y las comas, son el principio de un alfabeto propio, la lluvia que golpea la piedra, la tristeza que te impide avanzar. Tu lápiz continuará la historia, el boceto de un río, la estela de ese avión que no te deja ver el cielo en todas partes. Mira cómo tu mano puede cambiar el rumbo, definir la silueta de todo lo que asusta, adentrarse en detalles que te hacen distinto, ordenar las palabras sacadas a puñados y concretar un fuego hasta hacerlas ceniza, hasta hacerlas carbón en tu escritura. Difumina el eterno retorno del diluvio hasta que sea una sombra, y en la sombra las sílabas saliva despejarán el cielo, inventarán claros de luz sobre tu pelo.

lola lópez-cózar

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