el ritmo sin sentido que te pisa

No entiendo esa fiera resistencia al desvío. No sé cuándo ni cómo quedó marcado un tema central como el único planeta habitable.

Alrededor satélites que cumplen su función con las mareas, o ese milagro de los panes y los peces, o un alegrar la vista al rabillo del ojo cuando se atreve a desplazar furtivo el vocabulario de los sueños.

Me aprietan las paredes agrupadas en cuatro y sin estrellas, la densidad del aire con su prisa, dormir contrarreloj con la mochila puesta y el café en los labios.

No voy a esperar a la cuenta atrás para meter la mano en el bolsillo y contar las monedas que me sobran, para mirar el reloj y ver el tiempo que he perdido.

Las nubes tienen precio mas no tienen atajos. Las simétricas flores que venden en porciones han perdido el aroma vital de lo imperfecto.

lola lópez-cózar

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