cómo se hace















Un domingo despertó y no había amanecido, esperó durante horas la claridad del día, durante meses quizás... tanteó sus ojos con las manos y no los encontró, entonces se detuvo, buscó a tientas unas tijeras y fue cortando trocitos de pelo hasta que descubrió su cara en el espejo. La luz le hizo daño. Lloró al margen de la tristeza y de la alegría. Lloró como un órgano que se limpia para volver a funcionar, mientras se preguntaba si esto sería el principio de una historia, un capítulo suelto, un final abierto, o la síntesis de una vida entera.

lola lópez-cózar

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