deconstrucción

Desenlazar los nudos, desenredar los lazos, soplar en la maraña exacta y deshacer la confusión de los vínculos creados en las calles cortadas por obras o derrumbes.

Salir hacia adelante pisando los escombros, deshilachada entera y pensando en la calma.

Mirar al cielo, los pájaros que pasan, se posan y pasan en bandadas, buscando un asidero donde poner las patas y descansar las alas, y desplegarlas luego mirando cualquier nube.

Mirar al suelo, y ahí los pies, un paso tras de otro, alguna piedra suelta, las hormigas en fila y de nuevo los pies en los zapatos.

Improvisar el ritmo y el destino y no luchar por los azares, no pensar que alguien puede calzar tus pasos en el lugar exacto que ocupa hoy tu cuerpo, no pensar que puede ser lo que ya has intentado.

Desenlazarte entera hasta la piel que expones, hasta la herida abierta sin más explicación.

Vaciarte de palabras, dejarlas en remojo, ablandarlas, verter lo amargo en la tierra que pisas y olvidarlas, y olvidarte después de cualquier nudo, de ese ansia de ser rozando al otro, mezclándote en su olor y en sus horarios, mezclando tus lecturas con todos sus hallazgos, mezclando tus abrazos con sus manos heladas.


Retroceder las líneas que escribiste y las cartas pendientes y abortadas, retroceder amor y ciencia cierta, tachar ya los poemas dedicados y meterte en la cama vestida de certeza y derrotada.

lola lópez-cózar

Comentarios

Entradas populares