donde el instante se acumula

En la otra cara del beso, donde la lengua se hace raíz, recorro tu tierra, el vaho que amanece tus mañanas, la niebla de mi absurda inteligencia.
Cierro los puños, apreso la imprudencia de las víboras, arrugo su escondite entre los dedos que se abren después.
La gravedad se escurre, encuentra trayectorias, cae, se precipita como el agua en los inviernos, cuelga sobre el hielo donde el instante se acumula. 
Me tumbo sobre el viento hasta hacerme ráfaga. Metralla. Soplo. Fragmento. Incorporo los labios perpendiculares a la negación. Cruz. Equis. Tachadura. El vacío absoluto escucha el movimiento del silencio.
Hay una tentación cuando el afán reclama su justicia pero vuelco las palabras y cuento números. 
Cierro los ojos, en mis párpados las nubes adheridas me hacen suya. Termino tu digestión en lo más hondo de mi cuerpo, allí donde germinas.
lola lópez-cózar

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