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insonorizada la estampida

Insonorizada la estampida, se solidifica la luz, los matices se detienen donde nadie se queda.Las ventanas abiertas, paralizan el frío que se ignora, la almohada escondida en la ausencia de piernas.Lentamente las horas que no existen simulan su rutina, las necesidades olvidan imponerse, desplazan su ceguera y pasan a otro plano que cambia cuanto toca.Pieza a pieza se desmoronan las paredes. El blanco del silencio avanza sin medida. La realidad sobresale simulando esconderse, y en una eternidad de segundos descosidos, se desvela asaltando el asombro del no, el asombro de la pausa que no osa moverse. Ojos abiertos, abiertos hasta la parálisis, para que un pestañeo no haga cierto el avance.
lola lópez-cózar
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voz en off

Una va por la carretera y no es el sol lo que arde, va camino de cerrar una historia de amor, mezclar las cenizas de ella sobre la solidez de un cuerpo de hueso que espera cinco años.
A los diez minutos pasa un todoterreno rozando el espacio vital en sentido contrario en la autovía y, no da tiempo de asustarse.
El de pronto es un anestésico, un bloqueante de la sensibilidad. En caso de tener la oportunidad de superar el primer silencio, es la narración lo que nos hace temblar.
lola lópez-cozar

soga

En el extremo que agota la noche rompo los sueños, la realidad del miedo que se concreta siendo y que asalta con sus imágenes el botín del descanso.
Amanece y despiertan las sombras. Pido un beso de luz bajo la advertencia del olvido. El ventanal abierto da voz a las fachadas verticales. Yo quiero, la sombra habla. Yo quiero es un estado de guerra. Bramar es un estado sin ánimo. La rémora avanza y se dispersa, lejos del tiempo se expande, se contrae en el témpano de un eco irrepetible.
El día, fuera, marca todas las cartas, las buenas, las terribles. Las sombras deciden sin saberlo qué ocultar, ajenas a la opción que han marcado, dejan que el sol derrita los afectos. Querer no duele nunca. En primera y única persona, yo quiero, es un estado de alerta, bandera roja que se agita hasta remover la violencia de un mar errático. Yo quiero es subrayar, terminando en la punta de una flecha, todo lo que no. Subrayar y estirar la cuerda hasta la arcada del próximo lanzamiento.
El sol calienta la h…

capítulos de goma

Rodeo con los dedos las rayas de una fisonomía quietas en la instantánea que perdura. Papel y piel en una bocanada de alusiones, recuento de una vida que se extingue. Relocos boquiabiertos asentados en las versionesde una saga que no da ningún crédito. Las líneas se endurecen,afilan la interpretación de la mirada,cortan cualquier amago de caricia. Ningún caballo al otro lado de la caja. Ninguna caja al otro lado de la puerta. Ninguna puerta al otro lado de esta crónica que se apaga,arranca las palabrasen el capítulo de gomacon que trenzar pelotas infinitas,crea un final de papel rajado,de células muertassobre la piel que muda la derrota.lola lópez-cózar

tan tan tan

Tan callada, tan ausente… en la vida real nunca jamás había hablado tanto por teléfono, a veces tengo la boca seca y me duelen los labios, a cambio de todas las palabras el día pasa y no me siento tan sola. Este texto se debería titular tan, tan, tan, hasta el infinito, como hacen los tambores cuando invocan, como hacen las campanas cuando tienes una iglesia cerca. Estoy escribiendo diario de una mala película, no es diario y comienza once días después del inicio de la película, once días para no dar crédito, once días para decir no es cierto. Estoy fotografiando diario de una mala película, once días para decir aprieta, parece de mentira. Dos escenarios, un hospital y una casa. Movilidad poca. Mucho taxi. Ya no tengo que dar la dirección, sólo asentir. Hay una taxista que siempre me habla, dice que le gusta mi nombre porque ella se llama igual, a mí me gusta su nombre porque a ella le gusta tanto que conmueve, el mío me resulta indiferente. Muchas veces lloro, lloro porque me cuesta …

antes del desenlace

La técnica se puso el uniforme de la competición,  habló de meter al mundo en un recinto,  pero olvidó que cada trozo incluye su escenario. 
Con los contextos invisibles  no dejaron de chocar trenes  y los muebles se cubrieron de escombros. 
Sin contar con la escasez de aire,  la instantaneidad de cualquier llamada  marginó el ritual de la espera.
El cuento salió precipitado e inconexo. 
Cuanto más cerca más lejos,  los ojos hundían la vista en su horizonte de bolsillo  y había que marcharse para escuchar mejor.
La técnica siguió ofertando el ocio quieto  para descansar de estar parado. Las historias ininterrumpidas llenaban la mirada  con la vida vacía.  Ninguna pausa para la publicidad  obligaba a levantarse como un lázaro hambriento  que primero pasa por el baño,  y a solas analiza lo que lleva si le gusta.
Una noche cualquiera habrá que rajar los uniformes  y quedarse desnudo,  tomar las medidas  e hilvanar lo que nos cubre,  apagar las ventanas  y colocar un cartel de aforo limitado,  reposar las palabras …

cada día a las ocho

Bajo tu protección, recojo precipicios para sentirme viva. El eco me repite, el tiempo ya no suena.
No escribo, hablo, camino las palabras que salen de tu boca, al fondo las pastillas, el sueño que no duerme, la terquedad de un muro que apenas se sostiene. Amor ya no, sin hueco que lo exista. Sale el sol a la vuelta de un túnel que se rompe. Amanece más pronto y no hay nada, nada que se conozca como antes. La mañana se cae sobre la cama, rebota en ti, que ya en el suelo apenas dices algo. Gritas siempre. Te despiertas llorando antes de saludar. Te despierta el enojo, lo mal hecho, el cansancio, el dolor de una espalda que sostiene tu yo. Los libros pequeños aguardan en tus manos. Me recuerdas. Me buscas. Tiras de mi hacia la vida nuevamente. Te equivocas en todo lo concreto. Aciertas en el gesto, aciertas en la dirección en la que apuntas donde me pierdo imprecisa, donde me encuentro a la vez como una nube que se esparce y te llueve, me repite y gotea sobre el tacto amarillo de los gatos.

dispersión

Hoy hace frío. La ropa equivocada. Los pasos erráticos intentan detenerse. Seco pensamientos en su doble sentido y vienen las hormigas a recorrer mis páginas. lola lópez-cózar

un final de ceniza

Recojo estas semillas, las ofrezco a los pájaros que anidan en mis manos abiertas. Sostengo la oquedad de las plumas para vencer al frío, para entender que la ausencia puede servir de abrigo, engrosar el aspecto de la fragilidad hasta acabar con ella, después la lluvia, cuando la sed irradia su figura. Recojo estas plumas mudadas en el vuelo, que descienden calientes a mis brazos, girando sobre sí, amortiguando la velocidad de esta caída. Recojo estas plumas formadas de semillas. Soplo el hueco cóncavo de un invierno ajado. Despego los labios que aguardaron sellados con el grano en los dientes. Escupo la hojarasca con las letras quemadas que tintaron la página de un final de ceniza, donde una historia acaba y un principio germina.
lola lópez-cózar

cuándo

¿Cuándo he venido? El suelo está mojado, por los bordes se desliza el cuerpo conocido de los sueños. Quién es toda esta gente, no quienes son como singularidades. Este grupo es un ente con miles de parásitos. ¿Cuándo he venido aquí? Al agua seca de tu sed, a este sol de decorado que disimula la oscuridad de mi noche. Cuándo he venido a rozar tu ropa como una piel postiza que imita el color de una raza sin nombre. Cuándo he venido a esta pantalla plana, como un trozo de cristal, donde todo lo que no existe ocurre sin remedio. Cómo he venido a mirar en tus ojos multitudes, gatos insomnes recorriendo tus cejas, saltando los tejados de tu mente. Cuándo me he ido de la idea primera con todo el equipaje sin abrir. lola lópez-cózar