Tan callada, tan ausente… en la vida real nunca jamás había hablado tanto por teléfono, a veces tengo la boca seca y me duelen los labios, a cambio de todas las palabras el día pasa y no me siento tan sola. Este texto se debería titular tan, tan, tan, hasta el infinito, como hacen los tambores cuando invocan, como hacen las campanas cuando tienes una iglesia cerca. Estoy escribiendo diario de una mala película, no es diario y comienza once días después del inicio de la película, once días para no dar crédito, once días para decir no es cierto. Estoy fotografiando diario de una mala película, once días para decir aprieta, parece de mentira. Dos escenarios, un hospital y una casa. Movilidad poca. Mucho taxi. Ya no tengo que dar la dirección, sólo asentir. Hay una taxista que siempre me habla, dice que le gusta mi nombre porque ella se llama igual, a mí me gusta su nombre porque a ella le gusta tanto que conmueve, el mío me resulta indiferente. Muchas veces lloro, lloro porque me cuesta …