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Mostrando entradas de enero, 2010

ecoego

Más allá de los gestos repetidos que miden nuestras horas, del tiempo que no tienes, del si fuera posible la semana que viene, de los huecos que intentas para verme mañana.Más acá de los gestos repetidos que marcan la rutina, del se ha pasado hoy y no te has dado cuenta, de los días iguales que se suman y siguen.En otra dimensión está la vida, con todo lo que arrastra y lo que trae, con todo lo que quita y lo que lleva.El centro de tu mundo es sólo un punto, una parte de todo lo que existe y existes porque el todo busca huecos, huecos para tu centro y tu ceguera, huecos para tu queja repetida que mide y marca lo que sientes.
lola lópez-cózar

siempre hay un mañana que me marcho

Hace tantos meses que no hemos podido venir a esta casa que la encontramos vestida de verano. Me gusta ver que para ti es una fiesta viajar conmigo, levantarte de noche, mirar por la ventanilla y ya aquí, reconociendo de lejos las montañas, comprobar este frío familiar. Dices que han cambiado las calles, yo no lo creo, será que has vuelto a crecer por encima de tus ojos. Entras en tu cuarto, abres los cajones, iluminas tu globo terráqueo, pones en marcha el sistema solar que cuelga de tu techo. Coges tu pelota, el coche rojo, el silbato que lleva tu nombre y te van faltando manos para acariciar los cuentos, los sillones. Quieres quedarte aquí, ofreces caramelos a tu primo encontrados en la incesante búsqueda de tu vida y él, que va siendo mayor, piensa en la caducidad del tiempo que ha pasado. Quieres quedarte aquí y compartir tu cama congelada.  Desvío tus deseos y aprovecho que vienen los abuelos a mirar que no tenemos nada en el frigorífico. Meto tu pijama en la mochila, te mando c…

charcos

La lluvia es un regalo que pido mientras sueño.Volví a empezar, no fue de cero, acaso menos cinco por las guerras que forman parte de mi piel. Tenía que dormir para poder soñar, para poder pedir regalos a la lluvia. El edredón naranja me hace un punto minúsculo en medio del gris que tararea. Cierro los ojos y no quiero ver nada, que nada se repita salvo el agua.Hay vaho en las ventanas, acaricio el cristal, descubro la vida de detrás, acaricio los charcos, la gente salpicada, acaricio esta calle que tanto eché de menos.Volví a empezar como quien muere y tiene que seguir. Para mi los nacimientos siempre fueron complejos, con riesgo de quebrarse, de no ser. Reaprender a andar suele ser más difícil, desacostumbrarse al precario equilibrio primitivo, a la torpe musculatura magullada. Reaprender a hablar cuesta infinitos silencios, existen los idiomas y se sabe, pero lo que ha de decirse no tiene un vocabulario ya inventado.Tenía que dormir para soñar, para cerrar los ojos bajo el agua y a…