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Mostrando entradas de junio, 2010

nana del insomnio

A veces me canso de ser fuente, de ser nube o ser calle, de unir caligrafías diciendo quiero, no hay más, me basta.
A veces me canso de escuchar, se me llenan los oídos de admiraciones que me van inflamando cada hueco.
A veces me canso de ser sol como algo ahí incuestionable, fijo en su órbita para darnos calor o darnos luz.
Me canso de todas las mentiras porque yo tengo frío casi siempre, la luz es muy precaria y me mandan facturas cada tanto.
lola lópez-cózar

ritmos

Leo las ciudades que me recorren. Cambio el ritmo, nunca el rito de buscar el lugar. El ritmo de la urgencia: músculos en tensión, ojos desorbitados, coordenadas del miedo a no saber encontrar. El ritmo del cansancio: arrastro los pies, entorno los ojos sobre el agotamiento de mirar, sobre la impotencia constante de derecha o izquierda. Leo la vida que me sitúa y me extravía como un ciclo inevitable, pocas veces exacto, impredecible rumbo en un lapso sin fin. Los ritmos se conjugan, se confunden, se mezclan. Arrastro los pies rígidos, entorno los ojos perdidos en sus órbitas, cualquier lugar, me digo y pienso en descansar.
lola lópez-cózar

mi amor

Esclavo de la angustia ningún lugar está a gusto contigo, simulan bienvenidas que te vas creyendo cada vez y al poco te incomodan con ruido, con desgana, con un sol excesivo o un viento huracanado.
Has salido de casa para encontrar la paz y vas buscando camuflado en paisajes sin sospecha. Te acercas indeciso, esclavo de tu angustia, dices hola qué tal para quedarte y qué tal no tiene nada que ver contigo.
Vuelves a casa lo mismo que has salido, bordeando las calles, haciéndolas más largas. En casa desde fuera estás a salvo sin nada que decir, ningún sol excesivo o viento huracanado.
Dormir es una forma de estar quieto, de recorrer paisajes sin sospecha. Desde dentro de ti un ruido te despierta, cinco minutos sobre la desgana, giras sobre tu eje y frenas la violencia de tus ojos, despacio hay que cerrar para que el ruido cese.
Una habitación girando sobre ti, el eje de tu angustia, ningún lugar al fin para quedarte.
lola lópez-cózar

abismo

Rota la voz, te alimentas de uñas para no herir a nadie. La reina del silencio ya no cuenta segundos con palabras. Las cifras se acumulan esperando dejar de esperar.
Rotos los ritos, el hambre del si fuera posible otra forma de vida, otro modo de amar.
Cuatro paredes con los cables cortados, imposible cruzar, imposible a la vez tejer un hueco donde anidar tristezas y esperar unas alas sobre un cuerpo desnudo.
Cuatro paredes en constante presencia, ausencia de la luz, constante soledad sobre añicos de voz para gritar el hambre del si fuera posible escaparse de ti.
lola lópez-cózar