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Mostrando entradas de enero, 2011

azar

Te agarras al destino y justificas lo que eliges como irremediable. La responsabilidad te libera de su carga mientras te crees esclavo de algo que está escrito.A posteriori es fácil sumar casualidades hasta ver el camino ya trazado. Pero como en los cuentos, los cruces, las señales, te hacen parar, mirar, leer. Cada continuación es obra de tus pies obedeciendo las órdenes de una decisión. No hablamos de tamaños, de pros y contras, del esfuerzo o la inercia.Ningún guión determinada la vida. Existen, está claro, se disfrazan de expectativas, de costumbres, de ciclos, y luego vienes tú tachando, suprimiendo, sobrescribiendo párrafos enteros.Existen como existen papeleras, borradores, contendedores en las calles.El destino es una trampa que te lava las manos, pero a mí no me vale. Yo creo en el fuego que purifica y en el aire que pasa y nos olvida.lola lópez-cózar

equipale

Una palabra mía basta para que dejes de actuar. Tanto tiempo antes debí haberte llevado la contraria. Saber que de mi vida ni la mitad entendiste, que te dejé hacer bajando la mirada sobre la tierra llana donde quiero vivir.
Llamadas perdidas. Simulaciones. Errores de cálculo. Destiempo. Sonidos huecos. Cara literatura sin más palabra propia.
Me citas al otro lado del teléfono y la cita es un verso con pose en los extremos. Mis manos están mudas, acarician el aire tremendo del vacío. Tus llamadas se pierden. No puedo dar respuesta. Tú buscas un aplauso. Yo no sé dar sonido al hueco que te forma.
lola lópez-cózar

fuera de aquí

El murmullo de la calle se agolpa en las ventanas, banda sonora de una historia en espera. Fundirse en el sonido es una forma de escapar. Hay que cambiar los roles, las noches, la paciencia. Tu boca es una orden que solo ve paredes y tú solo una intrusa en una infancia que no te corresponde.
He venido de fuera en calidad de nadie, me limito a mirar tus nervios rotos, la historia que no espera, el rol y la paciencia extraviada.
No me pidas que otorgue, sonreír es una mueca que no tiene sentido y no tiene más ganas.
Me pierdo en el murmullo de la calle, pegada a la ventana, sabiendo que la historia nunca espera, que existe un rumbo que jamás se detiene.
lola lópez-cózar