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Mostrando entradas de agosto, 2011

geografías

No se muere de amor, ¿o sí?, de amor insostenible, amor que no se entiende y se atraganta, amor que pisa sin querer la prisa de los días que flotan en estanques.Se muere del amor que caduca sobre el cuerpo dejando en sus paredes las huellas de su historia.Se muere de amor muerto de miedo, parado en un latido que no avanza, del amor que se escapa y que regresa en forma de nostalgia inocurrida.Se muere del amor irrealizado en los segundos fugaces de un deseo, que fue solo un sollozo imperceptible, muriendo del amor que ya no existe.lola lópez-cózar

de otro modo

Si me pensara de otro modo, añadiendo centímetros a la altura de mis ojos, o una fuerza brutal a las posibilidades de mis brazos, o una sana indiferencia a lo que provocan mis palabras en personas que confunden palabras con personas e inventan personajes que despiertan el deseo que desean sentir…
Si me pensara más distante aún que la distancia que mi extrañeza me dedica, paseando este nadie por las calles de todos, esquivando preguntas que esperan su respuesta prefijada, rechazando lugares que no me pertenecen, escondiéndome de todo el que me abraza y a la vez me pisa, del que me da el derecho como una pertenencia, o una limosna, o una caricia que me proclama algo desde su yo supremo para firmar después los derechos de autor de mi mirada… Si me pensara de otro modo, vería solo nadies por las calles de todos y escribiría nadas como tema central de cualquier vida.

lola lópez-cózar

tanta luz te ciega

Yo factura treinta kilos de cereales como un alijo de miedo por todos aquellos aeropuertos, sacados de sus cajas para ahorrar espacio, precintados de a cuatro brillaba el envoltorio como el hambre feroz que aguardaba la mínima esperanza.Si alguien me hablaba de salvar yo escupía veneno.Tú dejaste afianzarse el insomnio por la habitación de mi hotel y al día siguiente llamaste por teléfono.Entraste en mi vida de taxi en taxi, calzando y descalzando la desolación que nos cortaba el aire y nuestros pies desnudos empapaban la pobreza de muerte que no se clava en el pecho hasta que no se pisa. Sin vuelta posible que nadie te diga estupideces, porque instintivamente, con enorme dolor, desenfundas, disparas.lola lópez-cózar